Las mil caras de Dulcinea

Ya tenemos fecha para la PRÓXIMA EXPOSICIÓN COLECTIVA : LAS MIL CARAS DE DULCINEA

que tendrá lugar en el Centro Cultural Casa del Reloj en el Matadero del 16 de febrero al 15 de marzo

48 Artistas coordinados por Ángel Agrela:
creadores, escritores, cineastas, pintores, músicos y actores, reunidos en una exposición interactiva sobre la enigmática figura de la Musa Dulcinea del Toboso.
Pablo Sobisch / Fernando Colomo / Ouka Leele / Martín Sampedro / Ángel Agrela / Claudia Stilianopoulos / Mirai Kobayashy / Esther Mañas / Guillermina Royo-Villanova / Javier de Juan / Mar Solís / David Trullo / Paula Hidalgo / Sebastián Almazán / Juan Díez / María Ferrero Zapata / Irene Mohedano / Patricia Caldevilla / María Rey / María José Cortés / José María Carnero / Samuel Serrano / Marian Alzola / Pedro Quesada Sierra / Gonzalo Rueda / Pepe Puntas / Sergio Mora / Juan Antonio Tinte / José Luis Simón / Alba Cortazar y José Ignacio Lucía / José Luis Sánchez Molina / Elisa Miravalles / Czili Liao / Diego Canogar / Yolanda Relinque / Loreto Pozuelo / Fany Kano / Hanoos / Pedro Castrortega / Bettina Geisselmann / Jorge Martín de Francisco / Vicente Verdú / Carmen Hidalgo / Iván Muñoz Ordoñez / Josep Mª Navarro Canut / Antonio de Irún / Diego López Calvin / Pablo Colomo

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Madame Bobarín/ Guillermina Royo-Villanova participa con las siguientes obras:

Windows Macro Hard o La ventana discreta 

Instalación para pared: Acrílico sobre madera con ventana de madera/hierro forjado y leds. (77 X 41 cm)

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La Dulcinea de Sancho no decepciona a Don Alonso Quijano, sin duda ha de estar encantada.

La vulgar aldeana en la que el escudero encarna a Dulcinea, no devastará la ilusión del hidalgo, la musa a veces descansa, tras el vino derramado sobre los bizarros piropos del jornalero embrutecido la maldición no va más lejos en la realidad que la divinidad en la imaginación, nada es lo que parece, sólo lo que se siente. Cada mirada es diferente, cada individuo se introduce y enfrenta a sus propios temores al mirar hacia el interior a través de una misma ventana, presente, pasado, realidad, ficción, sanchos y quijotes, dimensiones paralelas que compartimos en una misma convivencia etílica. Aldonza Lorenzo es la musa intangible y pigmaliónica a quién encomendamos nuestros delirios artísticos, un canon personal desde el que medimos la belleza y el horror del mundo, la devoción inquebrantable y férreo deseo de servir al kafkiano Numen de Dulcinea, en la incesante evolución del ego retándose a si mismo.

El caballero andante sin dama es como árbol sin hojas, como creador sin arte. Dulcinea es la búsqueda de la perfección sabiéndonos imperfectos; la musa no es ser amado más que amar, es el propio aliento del artista, su alter ego en el vientre de su hipotálamo superado. Si Windows Microsoft distribuye software la Ventana Macro Hard distribuye optimismo.

“Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica, o no es fantástica; y éstas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo…”

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La musa y sus titanes

Acrílico sobre lienzo (41 X 33cm)

El hilarante personaje literario Madame Bobarín encarna en esta obra la musa del artista como oráculo a los temores del hombre, la inspiración para combatir el exceso de información, el dialogo interior se impone en la era de la comunicación retando al agujero negro creado por la cultura 2.0, el todo engullido por la nada, como en la Historia Interminable de Michael Ende, resistiéndose con romanticismo a los avances tecnológicos. Hay que ser muchos para llegar a ser uno solo, hay que descender a los infiernos para llegar al paraíso en esta Divina Comedia, hay que ser Quijote y vivir en lo fantástico, para acaso palpar la realidad y poder elegir. La musa se muestra con irónico humorismo como el único ralentí que se puede conseguir de la mujer en reposo de un gesto, imagen de la mujer que merece la demencia ante la hipocresía del mundo, es la perfección suma que inquieta la vida contemporánea con un nuevo romanticismo. No es la mujer que corre con prisas tras sus deseos tampoco su contemplación es tan sólo sensual, el afán del artista eleva y estiliza a la mujer en el sentido hollado de su propio no desnudo, en ella se diviniza con misterio lo femenino; sentada en sacrílega postura de piedad odalisca gana cada día en superioridad con su actitud sencilla y continua, la musa consigue la gracia transigente y suprema sosteniendo la fantasía de lo femenino ante todas las contingencias y titanes. El silencio de la mujer de los sueños aconseja optimismo y calma, el artista acude a ella como un ancla en su refugio, sabe que no hay más diversión que la de los silencios compartidos y adquiere calidad eternal en su no estorbarse en un mundo que estorba.

Si el papel aún se impone ante el Kindle o el IBook, en el horizonte los titanes del tiempo muelen con su progreso el grano del recuerdo. Dulcinea se impondrá al tiempo, como bien dijera el hidalgo “Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en si las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo . . . ” Sólo el sentimiento abstracto e indefinible, el aliento de vida que encierra la fe en el arte prevalecerá sobre el consumo y la tecnología.

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